sábado, julio 01, 2006

Lolita




(Stanley Kubrik, 1962)

Cuatro singulares personalidades interaccionan patológicamente bajo la brillante dirección de Stanley Kubrik.

Charlotte Haze (Shelley Winters), la madre dependiente e ingenua, cuyo único horizonte en la vida es encontrar un marido, ciega ante el verdadero propósito de su nuevo esposo.

Clare Quilty (Peter Sellers), narcisista y ególatra, es el depredador que acecha permanentemente en forma fantasmal, siguiendo un plan elaborado con fría exactitud.

Humbert Humbert (James Mason), egoísta e inmaduro, incapaz de dominar su pasión otoñal, rompe con todas las convenciones sociales y se hunde en la psicopatía asesinando al ladrón que le roba su presa.

Lolita (Sue Lyon), juega entre la ingenuidad infantil y la seducción maliciosa, variable en sus actitudes, víctima y victimaria al mismo tiempo.

Charlotte manipula a Humbert para obtener el matrimonio. Humbert manipula a Charlotte y a Lolita para acercarse a esta última. Lolita manipula a Humbert, primero finamente para acercarse a Quilty, y al final burdamente sólo para obtener dinero. Quilty manipula a Humbert para acercarse a Lolita, y a Lolita para exibirla como trofeo.

Charlotte muere huyendo de la verdad hecha evidente. Quilty, rodeado de su propia decadencia, es asesinado por Humbert. La sangre fría acabada por la pasión vengativa. Cazador cazado. Humbert se hunde cada vez más en el patetismo de su pasión anómala y, sin control sobre su sed de venganza, elimina a quien culpa de su desgracia, acabando sus días en prisión. Otro cazador cazado. Lolita es despreciada por Quilty y termina casándose con un individuo pobre y mediocre al que sólo une el embarazo. La estrella eclipsada tras un delantal.

Trágico final para un perverso pero inolvidable juego de manipulaciones.



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